⚖️ La pérdida de oportunidad en la responsabilidad sanitaria: cuando un error médico priva al paciente de la posibilidad de curarse

Imagen de perdida oportunidad

La pérdida de oportunidad permite indemnizar a quienes, por una actuación sanitaria incorrecta, pierden posibilidades reales de curación o supervivencia. Sin embargo, su aplicación plantea una cuestión controvertida: ¿puede una doctrina concebida para proteger al paciente terminar reduciendo injustificadamente las indemnizaciones? Una reciente sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias sobre un cáncer de pulmón permite analizar esta paradoja (Ver sentencia).

🧭 1. Introducción: no es lo mismo no poder curar que perder la oportunidad de hacerlo

En medicina, ningún profesional puede garantizar que un tratamiento tendrá éxito. La evolución de las enfermedades depende de numerosos factores y, en ocasiones, incluso una asistencia sanitaria impecable resulta insuficiente para evitar un desenlace fatal.

Pero existe una diferencia fundamental entre una enfermedad que no puede curarse y una enfermedad que deja de tener posibilidades de curación porque no se realizaron las actuaciones médicas necesarias en el momento oportuno.

Imaginemos a un paciente operado de cáncer de pulmón con intención curativa. Tras la intervención, debe someterse a controles periódicos para detectar una posible reaparición de la enfermedad.

Sin embargo, las revisiones no se realizan.

Cuando finalmente se practica una prueba diagnóstica, el cáncer ha reaparecido y se encuentra en una fase avanzada, con afectación metastásica. El paciente ya no puede recibir un tratamiento curativo y termina falleciendo.

Surgen entonces varias preguntas:

¿Habría podido curarse si se hubiera detectado antes la recidiva? ¿Habría vivido más tiempo? ¿Habría recibido tratamientos menos agresivos? ¿Quién debe asumir la incertidumbre sobre lo que habría sucedido si los médicos hubieran actuado correctamente?

Estas cuestiones constituyen el fundamento de la doctrina de la pérdida de oportunidad sanitaria, una de las figuras más relevantes y controvertidas de la responsabilidad patrimonial sanitaria.

🔍 2. ¿Qué es la pérdida de oportunidad?

La pérdida de oportunidad se produce cuando una actuación sanitaria incorrecta priva al paciente de una posibilidad real y fundada de obtener un resultado más favorable, aunque no pueda demostrarse suficientemente que la asistencia correcta habría evitado el daño final.

No se indemniza necesariamente la enfermedad, la secuela o el fallecimiento, sino la oportunidad frustrada de evitar o reducir sus consecuencias.

Por ejemplo, un retraso diagnóstico puede impedir que un paciente reciba un tratamiento que habría aumentado sus posibilidades de supervivencia.

Aunque no pueda demostrarse que ese tratamiento habría evitado su fallecimiento, la pérdida de esa posibilidad constituye un perjuicio jurídicamente relevante.

Para aplicar esta doctrina deben concurrir elementos fundamentales:

  • Una actuación u omisión sanitaria jurídicamente reprochable.
  • Una oportunidad real de curación, supervivencia o mejoría.
  • Una relación causal entre la actuación incorrecta y la oportunidad perdida.
  • Un daño susceptible de valoración e indemnización.

Ahora bien, existe una cuestión esencial: la pérdida de oportunidad solo debe aplicarse cuando persiste una incertidumbre relevante sobre la relación causal con el daño final.

Si esa relación causal puede considerarse suficientemente acreditada, lo procedente es valorar la reparación del propio daño, sin reducir automáticamente la responsabilidad a una simple oportunidad perdida.

🏥 3. ¿Cuándo se produce una pérdida de oportunidad sanitaria?

Esta doctrina resulta especialmente frecuente en las siguientes situaciones.

🎗️ Retrasos en el diagnóstico del cáncer

Cuando la falta de pruebas o revisiones retrasa el diagnóstico de un tumor y reduce las posibilidades de tratamiento curativo.

La diferencia entre detectar una enfermedad localizada o hacerlo después de su diseminación puede resultar decisiva.

❤️ Infartos e ictus diagnosticados tardíamente

La demora en identificar un infarto o un ictus puede impedir administrar tratamientos urgentes que reducen la mortalidad o la gravedad de las secuelas.

🦠 Infecciones graves

El retraso en identificar una infección o administrar el tratamiento indicado puede disminuir las posibilidades de supervivencia.

🩺 Errores en el seguimiento clínico

La falta de revisiones, pruebas de control o derivaciones a especialistas puede impedir detectar complicaciones o recaídas cuando todavía existen alternativas terapéuticas más eficaces.

En todos estos supuestos, el problema no consiste únicamente en determinar si hubo un error.

La cuestión fundamental es conocer qué posibilidades perdió realmente el paciente como consecuencia de ese error.

⚖️ 4. Un caso real: el Tribunal Superior de Justicia de Asturias cuadruplica la indemnización por un cáncer de pulmón

STSJ de Asturias 676/2026, de 15 de julio de 2026

Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección Segunda · Recurso 745/2025 · ECLI:ES:TSJAS:2026:2056

Esta sentencia constituye un ejemplo especialmente ilustrativo de las dificultades que plantea la pérdida de oportunidad.

El procedimiento se refiere a un paciente intervenido quirúrgicamente de un adenocarcinoma de pulmón en diciembre de 2021, mediante una lobectomía inferior derecha realizada en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA).

La intervención tenía finalidad curativa y el paciente quedó sometido a seguimiento oncológico.

En junio de 2022 se realizó un TAC que no mostró signos aparentes de progresión tumoral.

Se solicitó entonces una nueva prueba de control para diciembre de 2022.

Sin embargo, el TAC no se realizó hasta julio de 2023, siete meses después de la fecha prevista.

Cuando finalmente se practicó, aparecieron signos de recidiva tumoral, derrame pleural e implantes pleurales. Posteriormente se confirmó la afectación metastásica, correspondiente a un cáncer de pulmón en estadio IV.

El paciente falleció el 3 de octubre de 2025.

📅 Cronología del caso

  1. Diciembre de 2021 — Cirugía con intención curativa. Se practica una lobectomía por adenocarcinoma pulmonar.
  2. Junio de 2022 — TAC sin progresión tumoral. Se programa un nuevo TAC para diciembre.
  3. Diciembre de 2022 — TAC omitido. No se realiza la prueba de control prevista.
  4. Julio de 2023 — Recidiva y afectación pleural. Se detectan signos de progresión tumoral y posteriormente se confirma el estadio IV.
  5. Octubre de 2025 — Fallecimiento. El paciente fallece a consecuencia de su enfermedad.
  6. Julio de 2026 — Sentencia del TSJ de Asturias. La indemnización aumenta de 5.000 a 20.000 euros.

📘 5. La importancia de la Guía de actuación en cáncer de pulmón del SESPA

Uno de los elementos más relevantes de esta sentencia es que el seguimiento omitido no dependía de una valoración médica improvisada.

El propio Servicio de Salud del Principado de Asturias había publicado una Guía de actuación en cáncer de pulmón, cuyo apartado 4.6 regulaba el seguimiento de los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico tratados con finalidad curativa.

Según recoge expresamente la sentencia, la guía establecía:

Periodo Frecuencia de las revisiones
Primer año Trimestrales
Segundo año Semestrales
A partir del tercer año Anuales

Los controles incluían historia clínica, exploración física, analítica y radiografía de tórax. La necesidad de otras pruebas debía valorarse según las circunstancias clínicas.

En este caso, además, existía un TAC expresamente solicitado para diciembre de 2022 que no llegó a realizarse.

La guía perseguía un objetivo perfectamente definido: detectar precozmente recidivas locales y segundos tumores pulmonares para posibilitar, cuando fuera viable, un tratamiento curativo.

La sentencia reproduce estas indicaciones en su fundamento jurídico sexto.

🚨 La paradoja del incumplimiento de la propia guía sanitaria

La situación resulta especialmente significativa.

El SESPA establece un protocolo de seguimiento porque la detección precoz puede mejorar las posibilidades terapéuticas.

Sin embargo, ese protocolo se incumple.

Cuando finalmente se descubre la enfermedad avanzada, surge la incertidumbre sobre el momento en el que apareció la recidiva y las posibilidades de tratamiento que existían meses antes.

Esta circunstancia plantea una pregunta fundamental:

¿Puede la Administración beneficiarse de la incertidumbre diagnóstica generada por no haber realizado las pruebas que ella misma había establecido?

La respuesta no puede consistir en presumir automáticamente que el paciente se habría curado.

Pero tampoco debería aceptarse que la falta de información, precisamente causada por la omisión de una prueba indicada, se utilice sin un análisis riguroso para reducir la responsabilidad sanitaria.

Aquí se encuentra uno de los problemas jurídicos más delicados de la pérdida de oportunidad.

🔬 6. La cuestión decisiva: ¿cuándo apareció realmente la afectación pleural?

Este aspecto merece una atención especial.

Cuando se realizó el TAC de julio de 2023, la enfermedad presentaba afectación pleural.

La aseguradora sanitaria defendió que la recidiva había sido metastásica desde su aparición y, por tanto, no habría podido tratarse con finalidad curativa aunque se hubiera detectado anteriormente.

Sin embargo, existe una dificultad evidente.

No se dispone del TAC de diciembre de 2022 que habría permitido conocer la situación de la enfermedad siete meses antes.

En consecuencia, no puede determinarse directamente si entonces existía una recidiva localizada potencialmente tratable o si ya había afectación pleural.

Dos posibilidades clínicamente diferentes

💓 Escenario A: recidiva inicialmente localizada

Si la enfermedad se hubiera encontrado localizada cuando debía practicarse el TAC, podría haber existido una oportunidad de tratamiento local, incluso con finalidad curativa, dependiendo de su extensión y características.

💓 Escenario B: afectación pleural ya existente

Si la recidiva hubiera presentado diseminación pleural desde sus primeras manifestaciones, las posibilidades de curación habrían sido muy limitadas. Aun así, un diagnóstico más precoz podría haber permitido iniciar antes el tratamiento sistémico y mejorar la supervivencia o la calidad de vida.

La diferencia entre ambos escenarios es enorme.

En el primero, el paciente podría haber perdido una oportunidad de curación.

En el segundo, la oportunidad frustrada se relacionaría principalmente con la supervivencia, el control de la enfermedad y la calidad de vida.

⚠️ ¿Qué concluyó realmente el Tribunal?

La Sala recoge el razonamiento del perito de la aseguradora, según el cual las características de la recidiva diagnosticada en julio de 2023 hacían sospechar que la afectación pleural existía desde sus primeras fases.

El tribunal considera que no se acreditó suficientemente una posibilidad de tratamiento curativo, pero sí reconoce que una detección anterior podría haber permitido prolongar la supervivencia y reducir el sufrimiento.

Por tanto, la sentencia no demuestra que la afectación pleural existiera ya en diciembre de 2022. Lo que hace es valorar las pruebas disponibles y considerar insuficientemente acreditada la oportunidad curativa reclamada.

Y aquí aparece nuestra principal crítica.

Una sospecha retrospectiva sobre cómo comenzó la recidiva no equivale necesariamente a conocer su verdadera extensión siete meses antes.

La ausencia del TAC impide comprobarlo.

Esto no demuestra que el paciente hubiera podido curarse, pero tampoco permite afirmar con certeza que la oportunidad curativa fuera inexistente.

🧩 7. El dictamen del Consejo Consultivo: reconocer la negligencia y limitar su indemnización

Antes de llegar a los tribunales, el asunto fue examinado por el Consejo Consultivo del Principado de Asturias.

En su Dictamen 112/2025, de 10 de julio de 2025, el órgano consultivo reconoció que los informes médicos coincidían en que no se había seguido correctamente el protocolo de control oncológico.

El Consejo consideró posible que una detección anterior de la enfermedad hubiera permitido mejorar su control, prolongar la supervivencia y reducir el daño moral.

Sin embargo, rechazó que estuviera acreditada la pérdida del 28 % de posibilidades de tratamiento curativo que defendía el informe pericial del reclamante.

El problema estaba en que ese porcentaje procedía de datos generales sobre recidivas, sin demostrar que resultara directamente aplicable a la evolución individual del paciente.

Finalmente, propuso una indemnización de 5.000 euros.

¿Es razonable indemnizar con 5.000 euros una oportunidad de supervivencia perdida?

La cuantificación plantea serias dudas.

El propio Consejo Consultivo reconoció la existencia de un seguimiento inadecuado y la posibilidad de que un tratamiento anterior hubiera mejorado el control de la enfermedad.

Pero la indemnización se fijó mediante una valoración prudencial, sin determinar cuantitativamente el alcance de la oportunidad perdida.

El hecho de que no pudiera acreditarse una posibilidad de curación del 28 % no significaba que la oportunidad frustrada careciera de importancia.

Además, la valoración debía tener en cuenta las posibilidades de prolongación de la vida y de reducción del sufrimiento, incluso si la enfermedad ya no era curable.

La supervivencia adicional y la calidad de vida no son perjuicios menores por el hecho de que un tratamiento tenga finalidad paliativa.

⚖️ 8. El TSJ de Asturias cuadruplica la indemnización: de 5.000 a 20.000 euros

El Tribunal Superior de Justicia de Asturias consideró insuficiente la cantidad reconocida por la Administración.

La sentencia destaca que se incumplieron las indicaciones de seguimiento recogidas en la guía clínica del Principado y que no se había justificado adecuadamente el retraso asistencial.

Asimismo, reconoce que una detección precoz podría haber permitido prolongar la supervivencia y ofrecer un tratamiento menos agresivo.

Por ello, eleva la indemnización a 20.000 euros, incluyendo todos los conceptos y las actualizaciones hasta la fecha de la sentencia.

Órgano Indemnización
Consejo Consultivo y SESPA 5.000 €
TSJ de Asturias 20.000 €

La indemnización se multiplicó por cuatro, aunque quedó lejos de los 80.000 € reclamados.

🔴 La crítica: cuadruplicar una indemnización no significa necesariamente reparar adecuadamente el daño

La resolución representa un reconocimiento judicial de que la cantidad inicialmente fijada era insuficiente.

Sin embargo, resulta legítimo cuestionar si los 20.000 euros concedidos reflejan realmente la gravedad de las consecuencias reconocidas.

Nos encontramos ante un paciente operado con finalidad curativa, sometido a un seguimiento oncológico incorrecto, privado de pruebas programadas y diagnosticado posteriormente de una enfermedad metastásica.

La sentencia reconoce que perdió posibilidades terapéuticas de prolongar su vida y de recibir tratamientos menos dolorosos.

Y, finalmente, el paciente falleció.

Aunque el tribunal no considerase acreditado que el retraso hubiera causado su muerte, la oportunidad de prolongar la supervivencia tiene un valor extraordinario.

La principal dificultad de la sentencia radica en que no explica mediante una estimación clínica suficientemente precisa qué magnitud de oportunidad se perdió ni cómo se traduce esa pérdida en 20.000 euros.

La cuantificación es estimativa y jurídicamente posible, pero deja abierta una cuestión esencial:

¿Qué valor económico debe atribuirse a una oportunidad real de seguir viviendo cuando la propia asistencia incorrecta impide determinar cuánto tiempo podría haberse ganado?

🚨 9. La gran paradoja de la pérdida de oportunidad: la incertidumbre puede favorecer a quien la provoca

El caso asturiano permite comprender una situación que se repite en numerosas reclamaciones sanitarias.

Primero, se omite una actuación diagnóstica necesaria.

Después, cuando se produce un desenlace desfavorable, resulta imposible reconstruir con certeza qué habría mostrado aquella prueba.

Finalmente, esa incertidumbre limita las posibilidades de acreditar la relación causal con el resultado final.

De esta forma, una figura jurídica concebida para garantizar una reparación mínima puede terminar reduciendo la indemnización.

La incertidumbre no siempre debe perjudicar al paciente

El artículo 217.7 de la Ley de Enjuiciamiento Civil establece que, al distribuir las consecuencias de la falta de prueba, deben tenerse presentes la disponibilidad y la facilidad probatoria de cada parte.

Aunque este criterio no equivale a una inversión automática de la carga de la prueba, puede resultar relevante cuando el servicio sanitario disponía de los medios para realizar y documentar una actuación que finalmente omitió.

La propia sentencia del TSJ de Asturias destaca que corresponde a la Administración justificar las razones del retraso cuando se encuentra en mejor posición para acreditar las circunstancias organizativas de la falta de asistencia.

Esto permite formular una reflexión jurídica importante.

No sería razonable presumir la curación únicamente porque faltó una prueba.

Pero tampoco debería permitirse que la Administración utilizara la ausencia de esa misma prueba para sostener, sin una fundamentación médica rigurosa, que el paciente nunca tuvo posibilidades de curación.

La pérdida de oportunidad debe resolver una incertidumbre inevitable o suficientemente justificada, no convertirse en una ventaja probatoria derivada del incumplimiento asistencial.

📊 10. ¿Cómo debería calcularse una indemnización por pérdida de oportunidad?

La cuantificación debe atender tanto a la probabilidad perdida como a la importancia del beneficio que el paciente habría podido obtener.

Por ejemplo, no resulta equiparable perder una pequeña posibilidad de evitar una secuela leve que perder una posibilidad relevante de supervivencia.

La jurisprudencia no establece una fórmula universal.

En ocasiones, puede utilizarse como referencia el porcentaje de oportunidad frustrada aplicado a una valoración del daño final. En otras, la indemnización se determina prudencialmente.

Sin embargo, este último método presenta un riesgo: que la reparación dependa excesivamente de una apreciación subjetiva.

Para mejorar la motivación de las indemnizaciones sería conveniente diferenciar tres cuestiones:

  1. Primera: la probabilidad de conseguir un mejor resultado. Debe valorarse científicamente, atendiendo a las circunstancias individuales del paciente.
  2. Segunda: la entidad de ese resultado. No es lo mismo prolongar ligeramente un periodo de tratamiento que conservar una posibilidad de curación o de supervivencia durante varios años.
  3. Tercera: los daños asociados a la oportunidad frustrada. Entre ellos pueden encontrarse el sufrimiento físico y moral, la reducción de calidad de vida y otros perjuicios acreditados, evitando duplicidades indemnizatorias.

La conclusión es clara: una valoración razonada exige algo más que reconocer la pérdida de oportunidad y fijar una cantidad global sin explicar suficientemente su fundamento.

🧠 11. ¿Cuándo debe indemnizarse el daño final y cuándo únicamente la oportunidad perdida?

Esta distinción es fundamental.

La pérdida de oportunidad no debe utilizarse automáticamente ante cualquier retraso diagnóstico.

Existen situaciones jurídicamente diferentes:

Situación Consecuencia indemnizatoria
Se acredita suficientemente que el error causó el daño final Reparación del daño imputable
Se acredita una oportunidad real perdida, pero persiste incertidumbre causal Reparación de la oportunidad frustrada
No se acredita ni causalidad con el resultado ni una oportunidad real perdida No procede indemnizar por esos conceptos

En el ámbito de la responsabilidad sanitaria, la prueba de la causalidad no exige necesariamente una certeza científica absoluta.

Por ello, antes de aplicar la pérdida de oportunidad debe analizarse si existe evidencia suficiente para considerar que la actuación sanitaria incorrecta fue causa del resultado dañoso.

Esta cuestión adquiere especial relevancia en enfermedades tiempo-dependientes, como determinados procesos oncológicos.

Cuanto más determinante sea el tiempo para las posibilidades de tratamiento, más importante resulta examinar rigurosamente las consecuencias de un diagnóstico tardío.

📚 12. ¿Qué enseñanzas deja el caso del cáncer de pulmón de Asturias?

La sentencia 676/2026 permite extraer varias conclusiones de interés para las reclamaciones sanitarias.

La primera es que las guías y protocolos clínicos son elementos de gran importancia para valorar la corrección de la asistencia. Aunque no sustituyen el juicio individualizado de la lex artis, sus recomendaciones pueden resultar decisivas para identificar actuaciones omitidas.

La segunda es que reconocer una negligencia no implica automáticamente reconocer que esta causó el fallecimiento. Debe analizarse el nexo causal y la prueba científica disponible.

La tercera es que una oportunidad de supervivencia puede ser indemnizable incluso cuando el tratamiento que habría podido administrarse anteriormente no tuviera finalidad curativa.

La cuarta es que la ausencia de pruebas diagnósticas puede generar una incertidumbre especialmente problemática para el paciente, sobre todo cuando impide reconstruir una fase potencialmente decisiva de la enfermedad.

Y la quinta es que la motivación de la cuantía indemnizatoria constituye uno de los puntos más vulnerables de esta doctrina, especialmente cuando los tribunales reconocen oportunidades relevantes sin poder expresar con precisión su magnitud.

❓ 13. Preguntas frecuentes

¿La pérdida de oportunidad significa que el error médico causó la muerte?

No necesariamente. Significa que la actuación incorrecta privó al paciente de una oportunidad real de evitar o reducir el daño, sin que se haya acreditado suficientemente que causó el resultado final.

¿Puede existir pérdida de oportunidad aunque el cáncer fuera incurable?

Sí. Incluso cuando la curación ya no es posible, puede existir una oportunidad de prolongar la supervivencia, mejorar la calidad de vida o reducir complicaciones.

¿Incumplir una guía clínica supone automáticamente negligencia médica?

No. Las guías orientan la práctica clínica, pero deben interpretarse atendiendo a las circunstancias individuales. Sin embargo, un incumplimiento injustificado de sus recomendaciones puede constituir una prueba relevante de asistencia inadecuada.

¿Puede reclamarse una indemnización íntegra por el fallecimiento?

Sí, cuando la prueba permite atribuir jurídicamente ese fallecimiento a la actuación sanitaria incorrecta. También puede plantearse subsidiariamente la reparación de una pérdida de oportunidad, cuando corresponda.

¿Existe un porcentaje mínimo de supervivencia perdida?

No hay un porcentaje mínimo universal. La oportunidad debe ser real y suficientemente fundada, no una posibilidad meramente especulativa.

🏁 14. Reflexión final: la pérdida de oportunidad no debe convertirse en una rebaja de la responsabilidad sanitaria

La doctrina de la pérdida de oportunidad representa un avance importante en la protección jurídica de los pacientes.

Permite indemnizar situaciones en las que una actuación sanitaria incorrecta ha eliminado posibilidades reales de curación o supervivencia, aunque resulte imposible demostrar suficientemente que el daño final se habría evitado.

Sin embargo, su aplicación exige especial prudencia.

La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias sobre el seguimiento de un cáncer de pulmón demuestra la complejidad del problema.

El propio SESPA había establecido un protocolo de seguimiento. Ese protocolo no se cumplió adecuadamente. Una prueba solicitada para diciembre de 2022 no se realizó hasta julio de 2023, cuando la enfermedad ya presentaba afectación pleural.

La Administración reconoció una indemnización de 5.000 euros. El tribunal la elevó a 20.000 euros, considerando que la cantidad inicial no reparaba adecuadamente las consecuencias de la pérdida de oportunidad.

Pero permanece una cuestión fundamental: nadie puede saber con certeza qué habría mostrado el TAC omitido siete meses antes.

Esa incertidumbre no demuestra que el paciente pudiera haberse curado, pero tampoco permite conocer si existió una oportunidad curativa que desapareció durante el retraso.

Precisamente por ello, los tribunales deben extremar el rigor al valorar las hipótesis clínicas, la disponibilidad de la prueba y las consecuencias de las omisiones asistenciales.

La pérdida de oportunidad no debe convertirse en una fórmula cómoda para resolver reclamaciones complejas mediante indemnizaciones reducidas.

Debe utilizarse cuando verdaderamente exista una incertidumbre causal que impida atribuir el resultado final a la asistencia incorrecta, pero permita identificar una oportunidad real frustrada.

Y cuando esa oportunidad se reconoce, la indemnización debe guardar una relación razonable con su importancia.

Porque una oportunidad perdida no siempre es una posibilidad pequeña. A veces representa la diferencia entre recibir un tratamiento curativo o paliativo, entre vivir unos meses o varios años más y, en determinados casos, entre la vida y la muerte.

📚 Referencias jurídicas y documentales

  • Tribunal Superior de Justicia de Asturias, Sala de lo Contencioso-Administrativo, Sección Segunda. Sentencia 676/2026, de 15 de julio de 2026. ECLI:ES:TSJAS:2026:2056.
  • Consejo Consultivo del Principado de Asturias. Dictamen 112/2025, de 10 de julio de 2025.
  • Servicio de Salud del Principado de Asturias. Guía de actuación en cáncer de pulmón, apartado 4.6, relativo al seguimiento del cáncer de pulmón no microcítico tratado con finalidad curativa, según su reproducción en la sentencia.
  • Constitución Española, artículo 106.2.
  • Ley 40/2015, de 1 de octubre, artículos 32 y 34.
  • Ley 1/2000, de 7 de enero, de Enjuiciamiento Civil, artículo 217.

Nota editorial: el análisis del protocolo se basa en los pasajes reproducidos en la sentencia y en el dictamen. La crítica jurídica sobre la incertidumbre y la cuantificación es una valoración argumentada, no una conclusión adoptada íntegramente por el tribunal.

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